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Jugar al póker: La importancia de la planificación

Jugar al póker: La importancia de la planificación

Este deporte conlleva largas sesiones, tanto en los cash como en los torneos. Lo usual es jugar al póker de cuatro a ocho horas divididas a lo largo del día, es raro que alguien lo haga por un lapso menor y que mantenga los beneficios constantes (siempre y cuando te ganes la vida con el póker).

Hay que ser prudentes con los tiempos, de modo de no afectar las capacidades, otras obligaciones, u otros valores, por ejemplo, los familiares. Cada uno determina sus expectativas y la cantidad de horas que le dedicará. Medirá sus posibilidades, aprenderá a usar sus ventajas y verá cómo obtener el mayor beneficio posible. No todo en la vida tiene que ser jugar al póker.

Hay muchos ejemplos de gente afectada por la falta de planificación a la hora de jugar al póker, llegando a darse casos tan paradógicos como absurdos y otros que son un paradigma de responsabilidad y adecuación. Debo confesar, que no soy un ejemplo en esto, y que muchas veces se me hacen las 6 de la mañana jugando sin control, por lo que conozco de primera mano este problema.

Esta particularidad exige un elevado poder de concentración a la hora de jugar al póker. Hacerlo, evita errores y, como en casi todos los deportes, en el póker gana realmente el que mejor juega, es decir, el que menos errores comete.

Un factor que ayuda a estar concentrado es pensar a largo plazo, de modo de no alterarnos con una ronda, una sesión o con un torneo perdido. No podemos buscar una adecuada planificación de día a día. Es bonito decir que el lunes vamos a jugar 3 horas y el jueves 5 horas, sin saber qué hacer más allá de estos dos días. Como forma de disciplina y rutina vital, es adecuado que nos marquemos unos horarios de juego y de estudio, para cerciorarnos de que los cumplimos y evitamos, así, sumirnos en la anarquía.